馃摐Importancia de la Asignatura Religi贸n馃摐

Solemos ver la Asignatura de Religi贸n, como una asignatura que no tiene el mismo valor, o rango, que la de matem谩tica, f铆sica, entre otras... lo que no es cierto. 

M谩s preocupante es que los creyentes vean una asignatura de rango menor. 

 Pap谩s que piden una rebaja en la exigencia de esta asignatura, como si los contenidos no fueran importantes para la formaci贸n escolar.

Uno de los gigantes inconvenientes es el no conocer la verdadera ocupaci贸n. Con mucha facilidad se identifican las clases de religi贸n y la catequesis. 

 No se habla de ellas como ocupaciones complementarias, sino como sustitutivas.  No se identifican; son complementarias. Hay puntos equivalentes y hay otros que las diferencian. 


La asignatura trata de entender al hombre como ser moral. Somos libres, y de nuestras decisiones depende el destino del mundo. La libertad supone la posibilidad de elegir. Pero no se puede elegir lo que no se conoce. La clase de Religi贸n potencia la libertad. Quienes deseen ser cat贸licos lo podr谩n ser con conocimiento de causa, y los que se inclinen por ser ateos, lo har谩n tambi茅n de forma m谩s consciente y responsable.


El problema hoy es la ignorancia religiosa. Resulta m谩s simple negar una verdad que investigarla. Para lograr rechazar algo, primero se debe conocerlo.

 En la actualidad, varias personas rechazan una religi贸n que no han conocido, y sobre la cual s贸lo se les han transmitido determinadas leyendas negras. La religi贸n nos ayuda a entender la cultura que hemos heredado. Un adolescente no va a poder comprender la pintura, la melod铆a, la escultura, la arquitectura, entre otros, si no conocen a fondo los fundamentos de la religi贸n cat贸lica. Y lo mismo cabr铆a mencionar, en un grado m谩s gen茅rico, de una comprensi贸n m铆nima de las otras creencias, para lograr asomarnos a esta “aldea global” en la que vivimos. 



La religi贸n es el coraz贸n del colegio, al propiciar que todos los conocimientos y t茅cnicas del resto de asignaturas descansen en una verdadera  persona que los pondr谩 al servicio del bien y la salvaci贸n de los hombres; para que en toda actividad humana viva el mandamiento del amor.